Castillos I

En esta primera ruta damos una visión de los recintos amurallados de tres ciudades muy próximas entre sí, dos de ellas costeras (Alicante y Santa Pola), y la tercera, Elche, a unos 16 kilómetros del mar, en el valle del Vinalopó, uno de los puntos cruciales en las comunicaciones en las épocas a las que vamos a hacer referencia en este recorrido por el interesante 

 

 Uno de los principales ejemplos de la zona es el de Santa Bárbara, en la ciudad de Alicante. En la cima del monte Benacantil, punto estratégico desde donde se dominan las vías de entrada a la ciudad y la costa, se levanta el castillo. En su subsuelo han aparecido restos de la Edad del Bronce y de época romana, aunque la verdadera historia del fortín arranca del dominio mu-sulmán, a finales del siglo IX y durante el X, cuando se le confiere la categoría de cabeza de distrito de la Gobernación Callosa-Alicante.

 

 

Una bonita leyenda sobre el nombre de la ciudad cuenta que dos príncipes pretendían a la princesa Cántara. No sabiendo a cual de ellos entregar la mano de su hija, el rey les propuso sendas pruebas. A uno la búsqueda de las más exquisitas especias de los confines de la India; al otro, llamado Alí, la traída de aguas del río Verde a la ciudad por medio de un gran acueducto. En el corazón de la princesa sólo existía Alí, por ello, cuando éste no pudo cumplir su misión y el otro pretendiente sí, la princesa prefirió morir arrojándose al mar. Al conocer la muerte de su amada, Alí siguió la misma suerte. La unión de los nombres de Alí y Cántara, dio origen al nombre de la ciudad de Alicante.

La fortaleza contaba con un recinto superior, formado por una torre de respetables dimensiones, rodeada por un perímetro poligonal de muralla encintada de torres. Con la conquista de Alfonso X se consolidó y amplió la fortificación, aunque fue Jaime II, que la tomó tras un intenso asedio, quien emprendió la remodelación de la alcazaba musulmana, ya en ruinas. La importancia defensiva de tan imponente monumento quedó patente en tiempos de Carlos I y Felipe II, cuando se le dotó de un moderno amurallamiento acorde con los avances de la artillería.

 

   

Desde 1928 forma parte del patrimonio municipal y en la actualidad puede visitarse subiendo a pie, en coche o mediante unos ascensores ubicados frente a la playa del Postiguet. En varias de sus salas hay fondos históricos y restos arqueológicos de la ciudad.

    A unos 22 kilómetros al Sur de Alicante se levanta la ciudad de Elche, en cuyo centro, en el interior del Parque Municipal y junto al cauce del río Vinalopó, se edificó el Palacio de Altamira, también llamado Alcázar de la Señoría. En la construcción se pueden distinguir dos fases: 

  1. una primera, de época almohade, de finales del siglo XII y principios del siglo XIII 
  2. una segunda, definida por una contundente y amplia actuación realizada con mampostería en los rellenos y sillería encadenada en las esquinas, realizada a finales del siglo XV.
  

Cuenta la leyenda que en Elche tuvo una de sus bases el Cid Campeador, desde donde dirigía sus huestes contra moros o cristianos, allá donde hubiera botín. Su planta es poligonal, con ángulos definidos por cubos circulares en saliente, excepto la zona que ocupa la torre de planta cuadrada de tres pisos de altura. En 1913 fue convertida en una fábrica de tejidos y en la actualidad alberga el museo arqueológico Alejandro Ramos. 

    Otro elemento que puede dar idea de la importancia y magnitud del recinto amurallado que rodeó Elche, es la Torre de la Calahorra.

 

 

Construcción de planta rectangular, de origen árabe, que defendía la entrada más importante de la ciudad, aquella que le comunicaba con Alicante. Las primeras noticias que se tienen de La Calahorra  son de 1264, cuando Jaime I exigió a la población musulmana la rendición, a cambio de respetar las leyes y tradiciones de la comunidad islámica. El 20 de agosto de 1492 el Consejo acordó la construcción de un edificio anexo a la torre que albergara en su interior un peso, en el que controlar el trigo antes de llevarlo a moler a los molinos. A finales del siglo XIX se fundó en el edificio una Logia Masónica denominada Ilicitana número 124, dependiente de la gran logia simbólica del Gran Oriente de España.      Dicha Logia es de forma rectangular, de rito egipcio, de ahí que las paredes interiores del edificio estén decoradas con frescos de la vida egipcia. 

La salida al mar natural de Elche lo constituía Santa Pola ciudad cuyo castillo fue construido en pleno corazón de la villa por encargo de don Bernardino de Cárdenas, duque de Maqueda y señor de Elche en 1558. Esta fortificación se creó con el fin de defender la villa de los piratas. Conserva muchas características de las fortificaciones medievales, como su planta casi cuadrada.

    En su origen el castillo sólo tenía una puerta de acceso situada al suroeste. El otro ingreso se construyó con posterioridad a 1855. El arco de la puerta principal se halla coronado con el escudo de las armas reales del siglo XVIII. Uno de los hitos importantes de esta fortaleza fue la expulsión de los moriscos procedentes de Elche en 1609, con destino a Orán y Mazalquivir. El Duque de Maqueda acompañó a los expulsados en su viaje como signo de amistad y entendimiento.

    En el siglo XIX se libró de ser demolido gracias a la habilidad del gobierno municipal, que previamente había solicitado la cesión del edificio al Ministerio de la Guerra, alegando que en él se iba a construir una iglesia y la aduana. El recinto alberga hoy dependencias municipales, la capilla de la Virgen de Loreto, el museo arqueológico, el acuario y los servicios de investigación arqueológica y biológía marina. En su zona de influencia se construyeron torres vigías a lo largo de la costa como la de Escaletes, en el área de Santa Pola del Este, levantada en lo alto de la sierra, que se encuentra en buen estado.

    Desde Santa Pola y Alicante se toman los barcos que llevan a la isla de Tabarca, que cuenta con una importante fortificación. El recinto amurallado se adapta a la topografía y perímetro de la zona occidental de la isla. Sus murallas son de sillería de gran formato.

    La ciudad se fundó en el siglo XVIII. Fue diseñada en todos sus elementos para desarrollar su vida económica: puerto, era, horno de pan, aljibe, etc. En el año 1760 se iniciaron las obras bajo la dirección del gobernador de Alicante, y diez años después comenzaron a recibirse los primeros cautivos redimidos, cuando todavía se estaban realizando los trabajos de edificación.

El castillo de Santa Pola La expulsión de los moriscos se realizó de forma pacífica e incluso los cristianos les acompañaron a Orán Torrevigía de Escaletes en Santa Pola. Al fondo, la isla de Tabarca El Alcázar de la Señoría controlaba el valle del Vinalopó Códice de privilegios otorgados a Elche hasta el siglo XIV


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