Es también Bendicho[14], quien nos señala la realización de una procesión de penitencia el Jueves Santo de 1603 (...)"de su capilla y claustro sale el Jueves santo, dadas las oraciones, una grande y devota procesión de luces y túnicas azules a devoción del manto azul con que de ordinario pintan y visten a la Virgen por ordinación de un concilio, y las armas de la cofradía que es la cruz blanca a modo de las que los comendadores o religiosos militares de San Juan".
Este dato lo toma Bendicho de la carta que dirige el Cabildo para obtener de Roma, la aprobación pontificia de la Cofradía de la Virgen del Remedio como "asociación de fieles para la realización de obras de piedad o caridad e incremento y esplendor del culto público".[15] Así se remite en carta fechada el 2 de Abril de 1603[16] al canónigo D. Nicolás Martínez Clavero, el cual se encontraba en la Ciudad Eterna "Nuestra Cofradía, ha hecho una Procesión de penitentes de más de 120 con sus vestas azules, con lo cual ha edificado toda esta Ciudad." Efectivamente, el 31 de Mayo de 1603, un mes después, se obtiene de Clemente VIII la aprobación canónica.[17] Durante el siglo XVIII (1753-1765) esta procesión continuaba celebrándose. En el año 1760, el propio Cabildo amonestó a varios penitentes "que en la Procesión del Santo Cristo, no iban paramentados con las vestas, obligándoles para el año próximo, de que seis meses antes de la Semana Santa, los cofrades que desearan continuar siéndolo, habían de tener preparada su vesta..."[18] Como queda constancia en las decisiones capitulares, a dicha procesión acudía una Comisión Municipal presidida por el Alcalde Mayor, varios eclesiásticos y, algunos años, eran invitados los Gremios de la ciudad. No hay constancia de causa alguna que justifique la desaparición de esta procesión de Jueves Santo que dejó a la Semana Santa alicantina con la "única" procesión de la tarde del Viernes, denominada "Procesión del Entierro".[19] Y en la que, acompañando al Santo Sepulcro, procesionaban el resto de las imágenes pasionarias. Esta procesión del Entierro partía del que fue primer templo cristiano de Alicante (Santa María), al menos, desde 1600.
