CREMACIONES ESPONTÁNEAS II
Publicado en Misterios el Noviembre 26th, 2006
A las ocho, un mozo trajo un telegrama para
la señora Reeser. Al tratar de entregárselo, lanzó un grito pidiendo auxilio: la manecilla del de la puerta del departamento de
la señora Reeser estaba caliente. Dos pintores que trabajaban enfrente se aproximaron. Al abrir uno de ellos la puerta salió una onda de aire caliente. Entraron en actitud de rescate, pero no había rastro de la moradora en
la cama. Algo de humo ocupaba el cuarto y el único rastro de fuego era una llama pequeña en la viga de separación entre la habitación y la cocina.
Los bomberos la eliminaron fácilmente, con parte del tabique. Su jefe realizó la inspección pertinente y, asombrado, convocó a su superior inmediato, Claude Nesbitt.