Monumentos civiles, edificios de interés
El turista que elige Alicante no saldrá defraudado porque al pasear por sus calles se encontrará con una interesante colección de edificios. Sobre todos destaca el castillo de Santa Bárbara, pero también es aconsejable la visita a San Fernando, el otro castillo de la ciudad. Diseñado en principio como baluarte de defensa contra las tropas napoleónicas, terminó convirtiéndose en un lugar para el recreo y el esparcimiento. Los palacetes se reparten por la ciudad de manera aislada, entremezclados con edificios de viviendas que no se pueden visitar pero son dignos de contemplar por su buena conservación de la fachada y estructura, como es el caso de la llamada Casa Carbonell, en pleno paseo de la Explanada. Junto a él y a la espera de su merecida restauración se localiza el antiguo edificio del hotel Palas, futura sede de la Cámara de Comercio.
Ayuntamiento
Alicante ofrece una auténtica joya de la arquitectura civil barroca. Proyectado a finales del siglo XVII, el Ayuntamiento se comenzaría a construir
en 1701, según los planos de Lorenzo Chápuli. Las obras finalizarían nueve años después. La fachada de cincuenta metros de longitud está
flanqueada por dos torres gemelas de original traza, con una cúpula de azulejería en el centro, levantadas sobre sendos pórticos que comunican
con la parte posterior. Destaca la portada centtral, con dos pares de columnas salomónicas y una puerta trasera más pequeña, recayente en la
plaza de la Santísima Faz, que tiene magníficos labrados en piedra. En la segunda planta, la fachada está decorada con doce pequeños balcones
con una trabajada herrería. Sobre la puerta principal, se ubica esculpido en mármol blanco el escudo de la ciudad.
Al pie de la escalera principal se encuentra la “cota cero”, punto de referencia que sirve para medir la altitud sobre el nivel del mar de las diferentes ciudades españolas. En su interior destaca el salón de plenos y un espectacular tríptico del pintor alicantino Gastón Castelló alegórico a la construcción de este edificio. Otras dependencias dignas de visita son el Salón Azul, en el que sobresale una capilla lateral presidida por una imagen de la Inmaculada de Lucas Espinós. Una lápida de mármol blanco situada en el primer rellano de la escalera interior reproduce la Real Cédula de Fernando el Católico por la que el monarca concedió a Alicante el título de ciudad, en 1490. Merece la pena visitar la pequeña capilla con retablo barroco y pavimento de cerámica de Manises y también el Salón Azul que se decoró con estilo isabelino. En esta dependencia se encuentra la galería de retratos de los alcaldes que ha tenido la ciudad. Distribuidas por las diferentes salas del Ayuntamiento se encuentran interesantes obras de Padilla, Cabrera y Amorós.
Pl. del Ayuntamiento, 1
Tel. 965 14 91 00
Abierto de lunes a viernes.
Entrada gratuita.
Casa Alberola
Se puede observar paseando por la Explanada. Fue el primer edificio de viviendas que se construyó en la fachada marítima de la ciudad allá por 1894, según el proyecto del arquitecto Guardiola. Destacan su torre y cúpula.
Castillo de San Fernando
Fue construido en la ladera del monte Tossal a comienzos del siglo XIX para que sirviera de defensa ante la invasión de Napoleón. No se
utilizó para tal fin y quedó como lugar de esparcimiento. Conserva murallas y una puerta de interés y cuenta con un mirador desde el que se puede observar el casco urbano. Junto al castillo hay un parque con sala de exposiciones.
Av. Ramón y Cajal, 1
Monte Tossal
Castillo de Santa Bárbara
El Castillo de Santa Bárbara es por superficie una de las más grandes fortalezas de traza medieval que existe en España. Ocupa toda la
cumbre y buena parte de la ladera del monte Benacantil, mole rocosa que emerge junto al mar y cuya altitud máxima es de 166 metros.
Su privilegiada situación desde la que se divisa a la perfección la bahía de Alicante y la antigua huerta, propició el que allí hubiera asentamientos
humanos desde tiempos remotos.
Su origen es musulmán y data de finales del siglo IX. De muy rica historia, entre 1562 y 1580, en tiempos de Felipe II, se realizó su gran reforma obra de Antonelli y Palearo. Posee tres recintos bien diferenciados:
el más alto conserva los restos más antiguos (siglos XI-XIII), el Baluarte de los Ingleses, en la Sala Noble y la Casa del Gobernador;
el intermedio tiene las dependencias más importantes que se levantaron en el siglo XVI: el Salón de Felipe II, el Cuerpo de Guardia, el Baluarte de la Reina y el Patio de Armas, con los restos de la vieja ermita de Santa Bárbara; el último de los recintos se realizó en el siglo XVIII y en él se ubica
el llamado Revellín del Bon Repós y el monumento al insigne militar alicantino Félix Berenguer de Marquina que fuera capitán general de Filipinas y virrey de Nuevo México.
El castillo corona la cima del monte Benacantil, donde la naturaleza ha sido caprichosa y, casi modelada en la roca, se puede adivinar el rostro de una persona. Los alicantinos la conocen cariñosamente como la “cara del moro” y cuenta la leyenda que su autora fue una princesa cristiana
que, enamorada de un príncipe musulmán, nunca pudo casarse con él por la negativa de su padre, el rey. Desolada esculpió la cara de su amado en la piedra y desde allí ésta mira hacia el mar con tristeza. Acoge una subsede del IVAM (InstitutoValenciano de Arte Moderno), con exposiciones
temporales.
Al castillo se accede por una carretera posterior, que sube entre pinares, a través del flanco norte, o por unos ascensores excavados en la
montaña que se elevan 144 metros y a los que se llega por un túnel de 205 metros que nace a espaldas de la playa del Postiguet, en la avenida
de Jovellanos. También se puede acceder en automóvil o caminando por el parque de la Ereta, si bien la cuesta es considerable, por la parte de atrás (barrio de Carolinas) tomando la prolongación de la avenida de Alfonso X el Sabio.
Castillo Santa Bárbara
Monte Benacantil
Tel. 965 16 21 28
Abierto todos los días.
Entrada gratuita.
Subida con ascensor 2,40 €
Explanada de España y sus alrededores
Es el paseo por excelencia de la ciudad y la cita de cientos de alicantinos en las mañanas de los días festivos. Levantado sobre el antiguo malecón portuario, se ejecutó según el proyecto redactado en 1867 por el arquitecto municipal José Guardiola Picó. Acompañado por un ejército de palmeras datileras, el elemento más destacado del paseo es su suelo, compuesto por 6,6 millones de teselas que componen un gigantesco mosaico de medio kilómetro de longitud. Sus límites son una fuente ornamental diseñada por Carlos Buigas en 1960 y el monumento a Canalejas, obra del alicantino Vicente Bañuls. Junto al paseo existen restaurantes y cafeterías con sus respectivas terrazas. Paralelos a la Explanada y pegados a los muelles del puerto en su zona abierta a la ciudad, están los paseos de Tomás y Valiente y Conde de Vallellano.
En realidad, uno partido en dos. Ambos sirven para conectar las dos zonas de ocio del Puerto y en el recorrido destacan los jardines del médico Pedro Herrero, la sala de exposiciones de la Lonja y la Plaza del Puerto Viejo, con un suelo similar al de la Explanada y sobre el que se conservan las dos columnas neoclásicas de la antigua Comandancia de Marina. Otros detalles de los paseos los encontramos en el reloj de sol de la plaza y en las Escaleras de la Reina, frente a las cuales flotando sobre el agua encontramos la escultura El regreso de Ícaro con su ala de surf, obra de Esperanza d’Ors de 1999. Dejando la fachada marítima, el visitante puede detenerse en otro conjunto de plazas de gran valor, algunas de las cuales pasan incluso desapercibidas para los propios vecinos de Alicante. Hablamos de la Plaza de Gabriel Miró, otro de los enclaves con solera de la ciudad ya que existen referencias bibliográficas desde el siglo XVI. En su día se llegó a llamar de las Barcas porque lindaba con el mar.
De 1918 data la fuente ornamental que aún luce, obra del alicantino Bañuls, cuyo busto también está presente en la plaza desde 1935.
Cuenta con ficus centenarios dignos de figurar en la historia de la botánica española. A espaldas del edificio del Ayuntamiento se encuentra la plaza de la Santísima Faz. De su diseño inicial apenas queda su geometría. Igualmente tradicional es la plaza de Calvo Sotelo, en pleno centro
comercial de la ciudad. Urbanizada en el siglo XVI, se ajardinó en 1874 y diez años después se le colocó el busto del gobernador Barrejón, héroe como lo fue Quijano. En el inicio de la Avenida. de Maisonnave se conserva el monumento a Eleuterio Maisonnave, realizado por Vicente Bañuls
en 1895 y erigido en memoria del insigne político alicantino, que hoy da nombre a la avenida más comercial de la ciudad y la sexta de España. Maisonnave, fue alcalde de la ciudad, fundador de la primera caja de ahorros y monte de piedad y ministro de Estado y Gobernación durante la I
República Española.
Encajada también en el centro comercial, la plaza Nueva ha recuperado su auge de antaño desde la ubicación en su centro de un acuario con especies mediterráneas que hace las delicias de los más pequeños. Fue proyectada en los albores del siglo XIX. Prototipo de plaza moderna y circular del ensanche de la ciudad proyectado en 1915 es la plaza de los Luceros; uno de los epicentros urbanos durante las fiestas de Hogueras por dispararse allí diariamente una mascletá con fuegos artificiales. Tiene en su centro la mayor fuente monumental de la ciudad. Formalmente bautizada fuente de Levante, popularmente se la conoce como de Los Caballos. Es la más grande de Daniel Bañuls y se inauguró en 1930. Otro símbolo urbano es la Glorieta de la Estrella, cuyo interés radica en que posee una escultura móvil de Eusebio Sempere, a la que rodea una fuente. Se encuentra en la confluencia de las avenidas de Maisonnave, Aguilera, Salamanca y Óscar Esplá.
Teatro Principal
Junto al Arniches, es uno de los dos teatros con los que cuenta la ciudad. Su interior destaca por la audacia arquitectónica al carecer de columnas de sustentación. Inaugurado en 1847 con la representación de la obra Guzmán el Bueno, de Gil de Zárate, ofrece una espectacular portada de estilo neoclásico, con seis columnas dóricas que sostienen un frontón triangular.
Pl. de Ruperto Chapí, s/n
Tel. 965 20 23 80
Plaza de Toros
Abierta todos los días, acoge el museo taurino y la escuela de tauromaquia, que es una de las más antiguas de España aún en servicio. Data de 1849, si bien fue restaurada y ampliada hasta 1888, manteniendo desde entonces su estructura.
Pl. de España, s/n
Tel. 965 20 35 00
Universidad de Alicante
A cinco kilómetros del casco urbano, Alicante cuenta con un campus universitario por el que anualmente pasan más de treinta mil alumnos. En el campus se ha abierto el Museo de la Universidad de Alicante. La Universidad cuenta también con una sede en la ciudad -calle Ramón y Cajal- y unas extensiónes universitarias en Orihuela, Benissa, Biar, Cocentaina, Elda, La Nucía y Xixona.
Ctra. Sant Vicent del Raspeig, s/n
Tel. 965 90 34 00 . http://www.ua.es/
Ciudad de la Luz
La Ciudad de la Luz, proyecto emblemático de la Generalitat Valenciana, es un complejo audiovisual ubicado en Alicante que pretende convertirse
en lugar de referencia a la hora de albergar los rodajes de grandes producciones de cine televisión y publicidad.
Avda. Jean Claude Combaldieu s/n
Tel. 965 90 80 90
www.ciudaddelaluz.com
Palacios
Prácticamente todos los palacios que se conservan en la ciudad datan del siglo XVIII, cuando Alicante vivió su despegue comercial debido a la gran importancia del Puerto como eje del tráfico marítimo en el Mediterráneo. En la ciudad se instalaron familias burguesas y nacieron otras favorecidas por el buen clima económico.
De 1752 data la Casa de la Misericordia, ubicada en el barrio de San Antón, detrás de la Plaza de Toros. Fue mandada construir por el obispo Gómez de Terán y fue utilizada también como palacio episcopal y hospital de los pobres. En 1801 comenzó a ser utilizada como fábrica de tabacos, cesando su actividad a finales del siglo XX. Tiene bellas portadas y sótanos abovedados. Casi todos los palacios mejor conservados
o rehabilitados en la ciudad se encuentran en el casco antiguo. Bajando por la calle Labradores -incluida en un proceso de rehabilitación integral de la parte antigua de la ciudad- el visitante encuentra el mejor conjunto de casas-palacio de la nobleza alicantina. Destacan las de Berenguer de Marquina, la Casa Llorca o Maisonnave, donde se localiza el Archivo Municipal.
Otros palacios dignos de visitar son el conocido popularmente como Centro 14 -destinado a sala de exposiciones y colectivos juveniles bajo la tutela municipal- y el de Marqués de Lorca, en el número 19 de la calle Labradores donde falleciera el cronista de Alicante, Rafael Viravens.
Sin abandonar el casco antiguo, en la calle Miguel Soler, esquina con San Nicolás, encontramos la casa-palacio y bodega Díe. Sobre todos destaca el palacio del Marqués del Bosch, en la calle Mayor. Mención especial merece el Palacio de la Diputación Provincial. Se levantó siguiendo el estilo neoclásico y barroco. Fue inaugurado en 1931 bajo la dirección del arquitecto Juan Vidal. A sus espaldas y abierto al público merece la pena visitar el jardín de los Alicantinos Ilustres, un claro ejemplo de jardín romántico. Dependiente de la Diputación es el Palacio Gravina, construido en el siglo XVIII que alberga el MUBAG, Museo de Bellas Artes Gravina.
Otros edificios de interés
Otros edificios de interés que pueden contemplarse en la ciudad son los ubicados en la avenida de la Constitución, arteria que comunica la avenida de Alfonso El Sabio con la plaza del Teatro Principal. A lo largo de esta avenida encontramos el edificio que fue del cine Ideal, de 1926; el antiguo Gobierno Militar, de 1927, del que se conserva parte de su fachada. Mención especial merece también el Mercado Central, que data de 1921, y que se conserva perfectamente tras haber sido rehabilitado. Por último, otros edificios de interés se ubican en la Explanada y son la Casa
Lamaignère (1918) y la Casa Carbonell -quizá el edificio de viviendas más majestuoso de la ciudad-, que data de 1925. También destaca el edificio que alberga la sede de la Generalitat Valenciana en Alicante, en el paseo del General Marvá. Conocido popularmente como la Casa de las Brujas, el edificio se inauguró en 1931. Posee en su fachada ornamentos vegetales propios del Art Nouveau, se enmarca dentro del modernismo y su arquitecto fue Enrique Sánchez Sedeño.